Si me falta ternura, ya no gritaré más
tu nombre. No suplico amor ni admiro
querubines.
Si necesito sanar mi alma no lo busco
en nadie, ni me arraigo al sueño soñado.
Las fuerzas que me robaron nacen en mi, y arreglan lo inquebrantable, como
un bebe se aferra al pecho que lo
alimenta.
No necesito más, se me olvido que
me importaste si acaso, la noche se hace día y el torrente de mis niñas ya se secó. Y al mirar atrás se revuelven las zozobras de mi tedio vital.

No hay comentarios:
Publicar un comentario